Workshop Idemax: Hacia una cultura de confianza_

El martes 25 de abril que recién pasó fue finalmente el momento de presentar nuestras ideas y convicciones en un tema que nos ocupa desde hace harto tiempo: cómo la confianza es una condición basal para el comportamiento creativo y la innovación.

La oportunidad fue un taller que realizamos en el marco de un primer ciclo sobre la confianza que organizó Las Majadas de Pirque, y al que fuimos invitados junto a otras 3 consultoras (Franklin&Covey, Petit y Tironi Asociados).

Nuestra primera pregunta fue cómo se genera la confianza a una escala personal. Es un plano muy importante, porque sin la certeza psicológica de que nos podemos equivocar, de que hay espacio para fallar, no se generan las condiciones de base para pensar y actuar creativamente.

Junto a los participantes del taller intentamos identificar los paradigmas que –a una escala personal- bloquean la creación de alta confianza. De los ejercicios –entre ellos, el debut de nuestro teatro de sombras surgieron insights muy interesantes, relacionados muchos de ellos con la mentalidad de corto plazo y la demanda por resultados que gobierna muchas organizaciones, y que hace que las relaciones al interior de ellas se basen en una lógica de comando y control que está reñida con la confianza.

Más tarde fue el momento de pensar la confianza a una escala organizacional. Nuestra aproximación fue indagar en dos direcciones.

La primera tuvo que ver con preguntarse qué clase de meta-habilidades requerirán los negocios del futuro –cosas como imaginar, soñar, crear equipos, discernir entre opciones éticas y cómo todas ellas sólo florecen en espacios de alta confianza.

La segunda se enfocó en pensar qué clase de organizaciones veremos en el futuro, cuando las estructuras basadas en líneas jerárquicas sean superadas por empresas conectadas, que trabajan en pequeños equipos, con alta libertad, y que se coordinan unos con otros para conseguir de manera agregada los resultados que la compañía se propone.  Otra vez la pregunta fue la misma: ¿tenemos en Chile confianza suficiente para que la sospecha sobre lo que hacen los empleados deje de ser la actitud que gobierna las decisiones que tomamos?

Como todos los buenos talleres, nos fuimos con más preguntas que respuestas, pero también con la convicción de que la falta de confianza interpersonal e institucional está siendo un grave freno para la creatividad y los negocios del futuro. Y que por lo tanto es nuestra responsabilidad –y la de todos- diseñar prácticas y mecanismos que incrementen la confianza.

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